La Sagrera.

Una Sagrera o Cellera era el espacio que rodeaba a las iglesias y que se consideraba territorio sagrado. Este término aparece mencionado en varios concilios visigóticos que fijan la distancia de inviolabilidad de treinta pasos alrededor de iglesias y cementerios (681). A pesar de la sacralización alrededor de los templos, no es hasta las asambleas de “Paz y Tregua de Dios” cuando se limitaron las acciones violentas(esto fue en el siglo XI), y cuando las Sagreras se convierten en verdaderos núcleos de residencia permanente. Fue en esta época, cuando la Iglesia logró ser vista por el campesinado como un aval contra la extorsión feudal y, garantizando así, el derecho de sagrario.

Este espacio (citado con anterioridad de 30 pasos), el obispo lo delimitaba solemnemente al consagrar un edificio de culto, donde no se podía llevar a cabo ningún acto de violencia bajo pena de excomunión. El efecto inmediato de este derecho fue la concentración de edificaciones junto a los templos a fin de estar siempre protegidos.

Así las Sagreras ocupaban un perímetro donde las propiedades y las personas disfrutaban de una cierta protección al amparo de la inviolabilidad eclesiástica.

Parece que el término Sagrera cayó en desuso en la toponimia a partir del siglo XII frente al de Cellera ,que pervivió bien entrado el siglo XIV. Se estima que entre un 30 y un 40% del origen de los pueblos en los Obispados de Girona y Barcelona fueron fruto de estas Sagreras o Celleras.

La transformación del término Sagrera en Cellera se adoptó por su utilidad o uso, pues eran espacios con bodegas o donde almacenar alimentos.

La Sagrera de Barberà aparece documentada en el año 1583 como el Mas Ses Hilles, este nombre vino dado al ser un conjunto de 8 casas en línea, algunas de ellas con ventanales de piedra de estilo gótico flamígero rural. Este conjunto de viviendas perduraron en el tiempo hasta 1900 (y de modo individual hasta 1920/25). El Mas Ses Hilles fue propiedad de Burrull, dueño a su vez del Mas Costisso, mas tarde llamado Mas Burrull para finalmente pasar a ser Mas Armengol.

La primera  constancia bajo el nombre de La Sagrera está datada en 1864 siendo propiedad de Pau Armengol Llobet y de Josep Font i de Febrés. Tiempo después paso a manos de la familia Oliver  y  a los Cirera i Voltà.

La Sagrera estaba situada en las inmediaciones del Molí Vernell y su estructura se caracterizaba por una chimenea que imitaba la forma de un castillo y una curiosa “porxada” de obra vista.

Su uso fue como casa rural por lo que se le consideraría Cellera, al carecer de edificio de culto alguno en sus inmediaciones, es posible que ese vínculo etimológico (Sagrera-Cellera) le llevaran a adoptar el nombre de “La Sagrera”.

El último propietario del Mas de La Sagrera fue la familia Ayoro-Roca, que se dedicó a la ganadería.Cuando desapareció su actividad ,al tiempo, también despareció la casa(a finales del s.XX).

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